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El carnaval de Lanz es sin duda el carnaval rural vasco más conocido fuera de nuestras fronteras. Su fuerza estética y el dinamismo de su humilde pero efectiva “coreografía” lo han convertido en símbolo por excelencia de nuestro carnaval rural. Oculto a los ojos del gran público hasta hace unos pocos años (la prohibición franquista y su celebración en la clandestinidad era todavía muy reciente) se celebra desde tiempos inmemoriales el lunes y martes siguientes al domingo de quincuagésima. Lanz es un pequeño pueblecito situado a apenas 25 km. de Pamplona-Iruñea, famoso en otro tiempo por la abundancia de salteadores de caminos.

Los personajes de la representación son: Miel-Otxin, Ziripot, Txatxoak, Zaldiko y Perretzaileak. Antaño participaban también dos jóvenes vestidos de mujer con trajes blancos y misales, simulando ser familiares del bandido acompañándole en su ajusticiamiento. Mientras unos hacían la pantomima de confesar a Miel Otxin, otros vestidos de damas le leían la pasión y posteriormente Txatxos y Damas lloraban escandalosamente la muerte del bandido. Pero esta parte de la función y sus personajes desaparecieron, posiblemente debido a razones religiosas y sociales.

EL CORTEJO

La acción comienza a las doce de la mañana del lunes, entre gritos y aullidos el cortejo sale de la posada. Zaldiko haciendo gala de una furia incontenible, se abalanza una y otra vez sobre Ziripot que repetidamente cae al suelo, mientras los Txatxos danzan, incordian y ayudan a reincorporarse a Ziripot, los Perretzaileak persiguen sin descanso a Zaldiko que consigue zafarse una y otra vez. Cuando el cortejo llega por fin a la Casa Rekalde, lugar donde esta preparado el yunque y el fuego, el Zaldiko es por fin herrado sujetado por varios Txatxos. Después todo el cortejo se retira a comer.

Dicho acto se repite en su totalidad al día siguiente, pero en esta ocasión la representación continua por la tarde, cuando sin la presencia de Zaldiko ni Ziripot, Miel- Otxin es juzgado y ajusticiado con dos tiros, posteriormente Txatxos y la chiquillería lo despedazan y le prenden fuego. Comienza entonces una danza ritual alrededor de la hoguera, el Zortziko de Lantz, cuya música se remonta al siglo XVIII o antes, que seguirá con una juerga hasta altas horas de la madrugada.


SIMBOLOGIA

Más allá de poder concretar la simbología exacta de todo esto -labor harto difícil debido a las diferentes pistas que se pueden seguir- todos los estudiosos de nuestros carnavales (Julio Caro Baroja, Bernardo Estornes Lasa, Barandiaran, etc.) coinciden en que el gran valor del carnaval de Lanz es que guarda en su interior un significado ancestral y atávico que nada tiene que ver con el carnaval propiamente dicho -las carnestolendas heredadas de las lupernales romanas- y si con creencias mágicas, autóctonas y prehistóricas venidas desde la noche de los tiempos.

No obstante aparece bastante claro la representación del mal personificado en Miel-Otxin o el carácter purificador del fuego. Es muy interesante la teoría apuntada por Bernardo Estornes Lasa de que el hecho de que los tres personajes considerados mas arcaicos (Miel-Otxin, Ziripot y Zaldiko) se vean continuamente embestidos por los otros componentes del cortejo bien pudiera simbolizar el ataque de una cultura nueva a otra vieja, quizá de lo agrícola y asentado, a lo pastoril, montaraz, libre y pagano.

 

 

   
Ziripot Perretzaile Txatxo Zaldiko Miel Otxin